A medida que la población envejece, la prevalencia de las enfermedades crónicas y la complejidad de los regímenes de farmacoterapia siguen aumentando, lo que se traduce en una mayor probabilidad de polifarmacia entre los adultos mayores. Aunque la polifarmacia puede ser necesaria para manejar múltiples comorbilidades, también conlleva riesgos significativos, como el aumento de los errores de medicación, la reducción de la calidad de vida y el incremento de los costos de atención médica. Comprender el impacto de la polifarmacia en los resultados de los pacientes geriátricos es esencial para optimizar la gestión de la medicación y promover el bienestar de los adultos mayores.
Prevalencia y factores contribuyentes:
La polifarmacia es frecuente entre los pacientes geriátricos, y los estudios informan de tasas variables en función de la población estudiada y la definición utilizada. Los factores que contribuyen a la polifarmacia incluyen la presencia de múltiples enfermedades crónicas, la fragmentación de la atención sanitaria, la coordinación inadecuada de la atención, las preferencias del paciente y las prácticas de prescripción influenciadas por directrices o requisitos de los formularios. Además, los cambios fisiológicos relacionados con la edad, como las alteraciones farmacocinéticas y farmacodinámicas, pueden aumentar la susceptibilidad a las reacciones adversas a los medicamentos y a las interacciones farmacológicas en los adultos mayores.
Impacto en los resultados de los pacientes geriátricos:
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Adherencia a la medicación: La polifarmacia se asocia con una menor adherencia a la medicación, ya que la complejidad de los regímenes de medicación y la carga de pastillas aumentan la probabilidad de no adherencia y errores de medicación.
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Estado funcional: La carga acumulativa de la polifarmacia puede contribuir al deterioro funcional y la fragilidad entre los adultos mayores, afectando la movilidad, el equilibrio y las actividades de la vida diaria.
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Función cognitiva: Algunos medicamentos comúnmente recetados a adultos mayores, como los fármacos anticolinérgicos y las benzodiazepinas, se han relacionado con el deterioro cognitivo y un mayor riesgo de demencia, lo que subraya la importancia de una prescripción juiciosa en esta población.
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Tasas de hospitalización: La polifarmacia es un factor de riesgo significativo para la hospitalización entre los adultos mayores, y los eventos adversos relacionados con la medicación representan una proporción sustancial de las admisiones hospitalarias prevenibles.
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Riesgo de mortalidad: Los estudios han demostrado una asociación entre la polifarmacia y el aumento del riesgo de mortalidad en adultos mayores, particularmente en aquellos con multimorbilidad y regímenes de medicación complejos.
Estrategias para mitigar los riesgos relacionados con la polifarmacia:
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Revisión de la medicación y desprescripción: Las revisiones periódicas de la medicación por parte de los profesionales sanitarios, incluidos farmacéuticos y médicos, pueden ayudar a identificar medicamentos potencialmente inapropiados y oportunidades para la desprescripción.
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Atención multidisciplinaria: Los modelos de atención colaborativa que involucran a proveedores de atención primaria, especialistas, farmacéuticos y otros profesionales de la salud pueden optimizar la gestión de la medicación y reducir el riesgo de resultados adversos relacionados con la polifarmacia.
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Educación del paciente y toma de decisiones compartida: Empoderar a los pacientes y cuidadores con información sobre los riesgos y beneficios de los medicamentos, así como involucrarlos en los procesos de toma de decisiones compartida, puede mejorar la adherencia a la medicación y la seguridad.
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Uso de registros electrónicos de salud y herramientas de apoyo a la decisión: Los registros electrónicos de salud con funcionalidades de apoyo a la decisión clínica pueden facilitar la conciliación de medicamentos, alertar a los proveedores de atención médica sobre posibles interacciones farmacológicas y apoyar las prácticas de prescripción basadas en evidencia.
La polifarmacia plantea desafíos significativos para la salud y el bienestar de los pacientes geriátricos, lo que requiere estrategias integrales para mitigar sus efectos adversos. Al promover la prescripción juiciosa, la conciliación de medicamentos y los esfuerzos de desprescripción, los proveedores de atención médica pueden optimizar la gestión de la medicación y mejorar los resultados de los pacientes en adultos mayores.
